Lo que quiero hacerte ver, Mario, es que entre hombre y mujer hay un instinto, y las chicas con principios, las honradas, las que somos como se debe ser, gozamos excitándole en los hombres pero sin llegar a mayores, mientras que las fulanas se van a la cama con el primero que pillan. Esa es la diferencia, botarate, pero si vemos que vosotros no reaccionáis, pues a ver, acomplejaditas, que pensamos tonterías, inclusive, que no servimos, porque aunque vosotros no lo creáis, las mujeres somos muy complicadas. Y luego, al cabo de veinte años, de repente, ¡hala!, el capricho, desnúdate, ya ves tú que ocurrencia, a la vejez viruelas, pues no me da la realísima gana, para que lo sepas, ya ves tú, ahora con el vientre remendado y la espalda llena de mollas, pues, no señor, haberlo pedido a su tiempo.
Cinco horas con Mario - Miguel Delibes