He terminado de currar. Me gusta.
Lo mejor: cuando te dicen que te vayas y no tener que hacer la hora y media de viaje de cada día, solo 120 segundos; ¡ya estoy en casa! La gente parece maja; creo que lo son.
Lo peor: el/la calor que voy a pasar. Da igual.
Tengo sueño. Mañana no he de madrugar. Me gustaría tomar algo el sol para saber que es verano y que algunos harán lo mismo en otros lugares, según los demás, más bonitos, como por ejemplo Malta; aunque yo considero que como en casa en ningún sitio.
Desde hacia tiempo no me sentía tan bien. Tan útil. Tan seguro. No me puesto ninguna compresa, pero supongo que cambiar de aires es lo que tiene. Me aburre la rutina, la de la uni, la de los viajes, la de la dependencia de mis padres, la de no puedes salir porque tienes exámenes y la consciencia ha de estar limpia, la de cada día, la de emborracharte para explicar algo que no sea de la RENFE ni de la facultad, la de despertarte cansado de no hacer nada, la de siempre. Quiero volver a ver la película donde sale aquel niño llamado Alfalfa.